Jorge Pedro Núñez


Onda Gravitacional. 2018. Instalación. Raquetas de bádminton, tela, yeso, pintura. 30 x 23 x 18 cm.

la práctica de jorge pedro núñez se articula en torno al montaje como método: superposición, desplazamiento, asociación y reciclaje operan como procedimientos para reorganizar materiales e imágenes ya existentes. esta lógica no busca estabilizar una genealogía, sino exponer la condición circulatoria de las formas modernas. en ese sentido, su trabajo se inscribe en un campo donde la abstracción geométrica —del art concret a las tradiciones constructivo-cinéticas y neoconcretas latinoamericanas— aparece menos como estilo “puro” que como archivo disponible, atravesado por transferencias, apropiaciones y relecturas históricas.formalmente, núñez trabaja entre collage, relieve, escultura e instalación, con una atención constante a la geometría como sistema de orden y a la retícula como dispositivo de organización. sin embargo, ese orden se pone en tensión mediante la acumulación, el residuo y la imperfección deliberada del ensamblaje, de modo que la forma no se presenta como cierre, sino como estructura en negociación. los materiales remiten a una cultura construida: superficies industriales, elementos estandarizados, soportes impresos y componentes de display. así, la obra incorpora el marco —vitrina, pedestal, encuadre— no como exterior neutral, sino como una frontera activa donde se decide qué cuenta como imagen, objeto o documento.conceptualmente, el trabajo problematiza los límites entre original y copia, y cuestiona la posición del autor desde una conciencia de “posproducción”: operar con formas ya hechas, sin ocultar su procedencia, para desactivar jerarquías históricas y culturales. esta estrategia desplaza la lectura desde la invención formal hacia las condiciones de circulación: cómo se legitiman los signos, cómo se administran los relatos del modernismo y cómo la cultura visual integra, sin resolver, alta cultura, cultura popular y economías de la imagen. en conjunto, núñez propone una abstracción entendida como campo histórico y político: una técnica de reordenamiento donde la forma funciona como crítica de sus propias filiaciones y donde la historia aparece como capas temporales en coexistencia, antes que como línea. en cada pieza, núñez busca una resolución formal que se desplaza de lo fisicoquímico y visual hacia lo mental: la solución material no es solo composición, sino consecuencia de una relectura que suele traducirse en comentario. el humor y la ironía operan ahí como instrumentos de precisión: no decoran la forma, sino que activan sus sublecturas y vuelven legible el conflicto entre sistemas culturales e históricos.


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